Internet y ruralidad, una deuda que ha evidenciado la pandemia

La era de la información o era de la inmediatez se caracteriza por una sociedad conectada a la red.  El acceso masivo a internet ha transformado nuestra forma de pensar y de ver la realidad. Sin embargo, hay algo que no vemos claramente: las dificultades de no tener acceso a internet.

La época en la que estamos viviendo ha sido catalogada de muchas maneras, entre ellas encontramos, por ejemplo, los términos era de la información o era de la inmediatez. Es claro que los adelantos tecnológicos han dispuesto para las sociedades un alza en su bienestar material e inmaterial, y uno de los factores más influyentes es el creciente acceso a internet. Para quienes estamos conectados gran parte del tiempo a la red, nos parece algo normal, imprescindible y creemos que todo el mundo está conectado también. Nos acostumbramos a resolver cualquier duda con una búsqueda en Google y si nos falta internet pareciera que nos falta el aire.  El acceso masivo a internet ha transformado nuestra forma de pensar y de ver la realidad, la multiplicación de puntos de vista nos ha mostrado una perspectiva mucho más amplia con respecto a cualquier acontecimiento que esté pasando. Sin embargo, hay algo que no nos ha podido mostrar tan claramente: las dificultades de no tener acceso a internet.

Con la pandemia, en los colegios surgió el aprendizaje e-learning de emergencia, algunos contaban con aulas virtuales que no usaban tanto o lo hacían como repositorios, y otros mediante plataformas como zoom o meet. Aunque se intentaba que la nueva modalidad no repercutiera negativamente en el aprendizaje, la experiencia no ha sido satisfactoria para docentes ni para estudiantes. Pero, ¿qué pasa con aquellos que no tienen acceso a internet? ¿Y con los que por su contexto geográfico no pueden acceder de ninguna manera? Este es el caso de los estudiantes rurales.

Con el fin de saber más sobre este fenómeno, el Mineduc junto con Fundación 99 investigaron y formularon un informe llamado “Caracterización de la Educación Rural en Chile en Contexto de Pandemia por COVID 19”. De esta encuesta realizada a docentes que trabajan en escuelas rurales, se desprenden varios datos, como los siguientes: 

  • 50% de los docentes reportan que sus establecimientos educacionales no cuentan con internet o que el internet es intermitente. 
  • De aquellos que reportan contar con internet, el 9% plantea que la conexión es buena y que permite descargar recursos y navegar en internet adecuadamente. 
  • Dentro de los desafíos que vislumbran los docentes están: la falta de conexión a internet con un 94% y la falta de dispositivos tecnológicos con un 72%. 
  • Los principales intereses de formación de los docentes son: un curso específico de capacitación docente a distancia con un 80%. 
  • En cuanto al conocimiento y competencias para realizar videollamadas el 24% de los docentes declaró no saber. 

Como podemos ver con estos pocos datos, la realidad de la educación rural en tiempos de pandemia es mucho más compleja, ya que los medios para impartir clases online no están y además los docentes se sienten poco capacitados para hacerlo. De hecho, la situación es tan crítica que un tercio de los profesores consultados declara no haber podido realizar clases, ya sea de forma presencial o en línea. Debido a esto, hay docentes a los que no les quedó otra opción más que entregar guías de estudio de manera presencial (60% de ellos) yendo a los domicilios de los estudiantes. Obviamente, esto es una tarea pesada considerando la extensión de las distancias entre los domicilios en las localidades rurales, tanto así que el 45% de los profesores dice que la frecuencia con la que entrega material de estudio es cada 15 días. Para ir finalizando con los datos duros referentes al acceso a internet, vale la pena considerar que de los estudiantes que pueden navegar por internet, tan solo el 2% lo hace mediante Wi-FI.

Las condiciones que experimentan los estudiantes rurales en cuanto a los medios de acceso, han quedado claras. No obstante, el informe detalla otro tipo de hallazgos que tienen que ver con las características cualitativas de la dinámica de enseñanza-aprendizaje. Por ejemplo, dentro de las habilidades que los docentes creen que sus estudiantes pueden desarrollar se encuentran la Autonomía (63%) y las Habilidades tecnológicas (53%), seguido de la creatividad y las habilidades socioemocionales (ambas con un 37%).

Fuente: Fundación 99 (2020). Caracterización de la Educación Rural en Chile en contexto de pandemia por COVID-19, Santiago, Chile (pp. 79).

No todo es malo

Si bien, el informe es desalentador en sus cifras, esto no es culpa de la pandemia, sino que de una administración inexperta en educación a distancia. Sin querer hacer un análisis estructural de la educación rural en Chile, sería bueno que las reformas educacionales próximas, referentes a este tema, sean particularistas, es decir, que se diseñen desde las localidades rurales y sus necesidades. 

Como vemos en la figura 28, la educación rural presenta características propias que valen la pena explotar y exportar, sobre todo las que están vinculadas a la identidad local y articulación de la comunidad. Las estrategias didácticas interdisciplinarias con estudiantes de diferentes edades (multigrado), si son bien implementadas pueden llegar a ser un aporte y no una desventaja para los estudiantes. Mediante, por ejemplo, la metodología del Aprendizaje Basado en Proyectos, se puede incluir la articulación de los estudiantes de distintos grados y distintas materias enfocando el proyecto en las necesidades locales. ¿Quiénes mejor para detectar estas necesidades que los propios residentes?

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